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| Cuenca | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
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La provincia de Cuenca es una de las que tiene mayor extensión superficial (17.044 kilómetros cuadrados) y, quizás por ello, una gran variedad paisajística y cultural. Territorio de transición y de paso, de Madrid a Levante, de Aragón a Cataluña hacia Andalucía, desde la vieja Castilla a las comarcas del sureste peninsular, las tierras de Cuenca han estado sometidas siempre a todas las influencias, incluyendo los beneficios de las colonizaciones y las calamidades de la guerra.
Cuenca es, según unos, hermana cronológica de Roma en sus orígenes; otros aseguran que fue capital del ferocísimo pueblo concan. Es un dato histórico que, tan vieja como hermosa, es una de las ciudades más antiguas de Castilla, y que fue musulmana y feudo de los almorávides hacia el 1091, mora una vez más con los almohades, y finalmente cristiana reconquistada por castellanos, leoneses y aragoneses. Las crónicas atribuyen su conquista definitiva a Alfonso VIII. En esa época se formó el barrio moro y la judería, se erigió la muralla que rodea la ciudad y quedó ésta consituida como tal. Desde su entorno de privilegio, entre las Hoces de los ríos Júcar y Huécar, Cuenca impresiona al viajero como una piedra pulida engarzada entre la masa verde de los chopos de ribera. Su condición de atalaya natural sobre la serranía, que la hizo en tiempos tan codiciada, la llevó atrincherarse sobre sí misma, y también en esto su geografía la favorece. Desde la Edad Media hasta hoy, la ciudad monumental crece adaptándose al entorno. Construye sus casas con dibujo caprichoso, increíblemente hábil, a veces superpuestas, a veces colgadas sobre el abismo, aunque de éstas sólo se conservan tres, cuando hace tiempo bordeaban literalmente la hoz del Huécar; a veces en forma de auténticos rascacielos que se adaptan a los desniveles del terreno.
Sus monumentos son tantos que al viajero no le resulta fácil decidir; se hace imprescindible disponer de tiempo para el paseo. Por ejemplo la Iglesia de San Miguel, de finales de s. XIII dibuja en lo alto de una gran escalinata sobre el Júcar su grandiosa portada renancentista. De la época de su construcción, conserva el ábside. Fue reformada en el s. XVIII y restaurada en este siglo. Es escenario habitual de conciertos y otros actos culturales. La Catedral es una de las más bellas de España, de estilo gótico-primitivo, aunque las sucesivas transformaciones a lo largo de los siglos la han convertido en un mosaico de estilos. De sus orígenes sólo se conservan la primitiva crucería de la bóveda y el singular triforio. Las capillas que se abren en las naves laterales, como la de los Caballeros, datan de los siglos XIII al XVI y tienen en sus entradas espléndidas rejas hechas en los talleres conquenses. La Capilla Mayor tien un altar neoclásico diseñado por Ventura Rodríquez donde se encuentran un Arca de Plata con los restos de San Julián. En la pintoresca Plaza del Trabuco se encuentra la Iglesia de San Pedro, de gran belleza, que presenta plata octogonal al exterior y, curiosamente, circular en el interior. Es de origen románico pero a lo largo del tiempo resultó tan dañada que puede considerarse del siglo XVIII, fecha en que la reformó José Martín de la Aldehuela. Tiene una hermosa portada barroca, y en su interior podemos ver una capilla con un espléndido artesonado mudéjar.
Un bello entorno natural abierto entre rocas lleva hasta la ermita de la Virgen de Las Angustias, la gran devoción local; es un pequeño edificio de arte popular construido en el siglo XVIII. La gastronomía conquense es un placer y una sorpresa para el visitante: gazpacho manchego, migas ruleras , el moje. Los dulces exquisitos, muchos de ellos de herencia decidídamente árabe: el alajú, las torrijas, las flores de sartén o las de la mancha, tortas, suspiros, pellizcos de monja, etc. Qué decir de los inefables quesos en aceite - han hecho denominación de origen-. La artesanía ha creado verdadera escuela, su alfarería, - los toros ibéricos tan emblemáticos - sus alfombras, los oficios artesanos de la Cuenca musulmana. En pleno casco antiguo, la recuperada Iglesia de Santa Cruz es ahora un Centro de Artesanía que expone lo más selecto de la producción artesanal. Las fiestas son populosas y arraigadas, sobre todo las de Semana Santa y La Vaquilla. Es el conquense muy hospitalario y amable. El entorno, lleno de parajes, cuevas, pinares, fuentes, valles y lagunas, ofrece excursiones muy interesantes, aunque por supuesto sean la Ciudad Encantada y la Hoz del Huécar espectáculo único a lo largo de diez kilómetros del río, las más afamadas. |
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